Columna del Decano: trimestralizar la universidad

Luis-Fernando-AlvarezPor LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.* | Publicado en El Colombiano el 4 de marzo de 2016.

Algunos medios académicos vienen planteando la posibilidad de establecer períodos trimestrales para el desarrollo de los programas de pregrado en las universidades. Se trata de discutir un tema que ha sufrido una amplia evolución a través de los últimos años. Durante el siglo veinte la mayor parte de los programas se desarrollaron por períodos anuales. Se consideró que la continuidad y amplitud del tiempo, permitía un mejor acceso a la información y por consiguiente, mayores posibilidades en el aprendizaje.

La evolución en las metodologías, además de los compromisos en costos, llevaron poco a poco a las universidades a optar por el modelo de la semestralización. Incluso desde el punto de vista de conveniencia para el alumno, es “mejor” reprobar una materia o un periodo semestral, que anual.

Actualmente los sistemas de enseñanza virtual, la creciente flexibilidad académica y la necesidad de democratizar el acceso y permanencia en la universidad, parecen recomendar la implementación de periodos trimestrales, como ocurre en prestigiosas universidades como la Oxford University o el California Institute of Technology, que ocupan los puestos 4° y 5° en el ranquin Q.S.

Por fuera de los argumentos que puedan esgrimirse en favor o en contra de las distintas formas de medida de los periodos académicos, lo importante es tener claridad sobre cuál es la mejor propuesta en términos de calidad académica.

Para una adecuada respuesta, hay que partir del actual sistema de medida de la educación. Según el Ministerio de Educación, un crédito (unidad de medida académica) equivale a 48 horas de trabajo semestre. Normalmente en un semestre académico de 16 semanas, es decir, 80 días hábiles (sin contar fines de semana) o 1.920 horas, un alumno toma cursos en promedio por 18 créditos, para un total de 864 horas de trabajo semestre, que equivalen a 10,8 horas de trabajo académico por día. Si en general cada estudiante asume entre 7 y 8 cursos por semestre, ello significa que solo puede dedicar algo más de 1 hora de trabajo/día por curso, lo que en términos reales hace que sea imposible aplicar el principio según el cual un crédito día equivale a una hora presencial por dos horas fuera de clase.

En síntesis, la anualidad, y con más veras la semestralización, implican una ocupación exagerada, una saturación en el número de materias, poca flexibilidad y movilidad, y fundamentalmente afecta el nivel académico, al encontrar el estudiante que las 10 horas/día de trabajo, las debe repartir entre un promedio de 7 u 8 cursos.

La programación por trimestres reduce el número de cursos simultáneos a 3 o 4, de manera que el estudiante puede, durante las 10 semanas que comprende cada trimestre, concentrarse con mayor espacio de tiempo en las actividades propias de cada curso, incluyendo la labor de investigación para innovación y aplicación, pues en la práctica, el trabajo día por curso, así como la flexibilidad, la movilidad y el acceso, se duplican. La discusión queda abierta y corresponde a la comunidad académica pronunciarse al respecto.

* Expresidente del Consejo de Estado y Decano de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana

Foto: El Colombiano.