Columna del Decano: 130 años de un gran salto institucional

Luis-Fernando-AlvarezPor LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.* | Publicado en El Colombiano el 20 de mayo de 2016.

Ahora que el país vive un período de incertidumbre sobre su futuro social, político y jurídico, es absolutamente necesario recordar que la historia constitucional de Colombia se caracteriza por superar con éxito ciertos momentos, considerados neurálgicos para el tejido comunitario y la modernización de las relaciones sociales.

Aunque solo en el mes de agosto se conmemoran los 130 años de la Carta de 1886, por los eventos que vivimos en la actualidad, es indispensable recordar aquel período, cuando una asamblea constituyente hegemónicamente conservadora respondió al llamado de una comunidad, que como respuesta al éxito obtenido por el movimiento de regeneración nacional, había declarado que la Constitución Federal de 1863 dejaba de existir.

El desorden social y la violencia creada por la debilidad en las estructuras del poder, obra de los constituyentes del 63, reclamaba una reacción firme para recuperar la unidad nacional y el concepto de autoridad, y ello fue lo que se plasmó en la Carta del 86.

Si bien toda reacción institucional, política y militar puede llevar a excesos, no puede olvidarse que el país buscaba salir de aquella especie de anarquía creada o abonada por el Texto Constitucional del 63, que convirtió cada uno de los 9 estados en que se dividió el territorio, en especie de repúblicas independientes. Esta situación política, más la debilidad institucional de la Presidencia de la República, con un escaso periodo de dos años y poderes absolutamente recortados y una Constitución que solo podía ser reformada con el voto unánime de los denominados estados soberanos de los Estados Unidos de Colombia, originó un gran movimiento político cuya finalidad principal era recobrar la unidad perdida, restaurar el orden y restablecer el concepto de autoridad.

Es cierto que la consagración de un periodo presidencial de seis años, con un congreso nacional intermitente y unos artículos transitorios que revistieron al presidente de poderes casi omnímodos, prácticamente aplazaron la implementación del nuevo orden democrático constitucional hasta la reforma de 1910. Pero no puede olvidarse que el desajuste existente en las relaciones entre los poderes centrales y el gobierno de los estados, el desbarajuste monetario, la crisis de gobernabilidad y el exceso de libertades, incluso para producir armas, estaban llevando la sociedad al borde de la destrucción, con expresiones violentas como las demostradas en el periodo de la guerra de los mil días, que en el fondo es consecuencia en el siglo XX de las guerras vividas durante el siglo XIX.

Con la Constitución de 1886 se instala un nuevo orden social, se esquematiza el trabajo de los partidos, se da estabilidad a las relaciones políticas, se hace el reconocimiento de la influencia natural de la Iglesia católica en los procesos sociales. El momento constitucional vivido en 1886 con el paso del sistema federal instaurado por la Constitución de Rionegro a la república unitaria con centralización política y descentralización administrativa, debe ser tenido como un modelo, nuevo en su momento, pero necesario para restablecer el orden social.

* Expresidente del Consejo de Estado y Decano de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana

Foto: El Colombiano.