Columna del Decano: razones para participar en el plebiscito

Luis-Fernando-AlvarezPor LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.* | Publicado en El Colombiano el 30 de septiembre de 2016.

Independiente del concepto que se tenga sobre cada uno de los puntos concertados en el acuerdo final suscrito entre el Gobierno Nacional y las FARC y la necesidad de convocar un plebiscito para ratificar lo convenido, lo cierto es que el próximo domingo 2 de octubre los ciudadanos debemos acudir a las urnas para expresar nuestra opinión con respecto a dicho acuerdo.

Ahora bien, como el pronunciamiento sobre los temas discutidos no es un asunto que sólo incumbe a líderes sociales y a expertos en política, economía y derecho, sino a toda persona responsable de sus obligaciones ciudadanas, es importante dar a conocer algunas ideas que pueden ser de utilidad para el ejercicio responsable de ese sagrado derecho, así:

Los artículos 22 y 258 de la Constitución Política, respectivamente, disponen que la paz como el voto, son derechos y deberes de obligatorio cumplimiento. Esto significa que participar en el plebiscito constituye un compromiso de ética social, política y jurídica, al que no puede sustraerse ningún ciudadano.

El plebiscito es una institución por medio de la cual se busca que la ciudadanía se pronuncie sobre una idea política. No se trata de discutir un texto, sino de formar un sentimiento general sobre el núcleo central del mismo.
Para el Plebiscito, el electorado debe conocer y pronunciarse sobre el mensaje central, pues si decidiera sobre cada uno de los asuntos discutidos, la respuesta siempre sería negativa, ya que es humanamente imposible un consenso absoluto sobre todo lo acordado.

En este orden de ideas, lo primero que hay que tener claro, es que en su esencia los acuerdos suscritos entre las partes, contienen dos mensajes fundamentales: Uno de transacción. Otro de transformación.

El mensaje de transacción se resume en el compromiso de las FARC de aceptar el modelo de Estado, dejar las armas y la metodología violenta para afrontar los conflictos. A cambio, el Estado les reconoce y protege la capacidad necesaria para transformarse en partido político de oposición, deliberante, pero pacífico.

Pero también se trata de un acuerdo de transformación. Asuntos tan importantes como la tenencia y manejo de la tierra, el desarrollo agropecuario, la participación política y los mecanismos de regionalización, hacen parte de una serie de postulados de transformación, cuya implementación requiere de años de trabajo conjunto por parte de distintos actores, quienes tendrán en el futuro asiento en el Gobierno, el Congreso o en una Asamblea Nacional Constituyente.

En síntesis: El 2 de octubre no se va a votar por la paz, ni esta se va a conseguir de manera automática a partir del día siguiente. Los colombianos vamos a votar unos acuerdos o unas paces, que en esencia plantean una nueva cultura para resolver en forma pacífica y con un alto grado de tolerancia, las dificultades y conflictos sociales. Las protestas sociales se van a incrementar y la clase dirigente presente y futura deberá demostrar criterio y actitud de paz, para que este esfuerzo no sea en vano.

* Expresidente del Consejo de Estado y Decano de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana

Foto: El Colombiano.