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Consultorio Jurídico UPB realiza actividades en Blanquizal, Comuna 13.

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El Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Pío XII de la Facultad de Derecho de la UPB tienen como objetivo principal la formación de sus estudiantes como profesionales competentes en todas las áreas del conocimiento jurídico y ofrece un servicio social de asesoría a las personas de escasos recursos económicos al tenor de la ley 583 de 2000.

De acuerdo con esto, los estudiantes, docentes y directivos del consultorio jurídico han venido realizando Brigadas jurídicas en cumplimiento al Plan Operativo, en diferentes barrios de la ciudad, siendo el más reciente, el realizado en el sector Blanquizal, Comuna 13, el día sábado 11 de marzo del año en curso.

En el salón parroquial de la parroquia Ecce Homo orientada por el Presbítero Luis Mauricio Echavarría Castañeda, se estableció una sede satélite y temporal del Consultorio para brindarle a la comunidad asesorías legales de forma gratuita, debidamente motivadas y fundamentadas, contando con el acompañamiento de los docentes asesores del consultorio.

Así mismo, los estudiantes integrantes de la Clínica Jurídica realizaron un exhaustivo trabajo de campo en el sector, donde se conversó con la comunidad y se realizó una caracterización de la misma, para identificar la población vulnerable e identificar posibles vulneraciones a los derechos e intereses colectivos de esta comunidad.

Con este tipo de actividades se busca garantizar el derecho de acceso a la justicia de personas de escasos recursos económicos, así como la atención de problemáticas jurídicas y sociales estructurales, por tal razón cada semestre los estudiantes hacen un acompañamiento en brigadas a los sectores más vulnerables de la sociedad.

A la memoria del profesor Carlos Alberto Jaramillo Restrepo por: Julio E. González Villa

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"Boecio recuerda todos los beneficios de que lo colmó la vida: riquezas, y "un suegro noble y una esposa casta", e hijos ejemplares; recuerda sus dignidades y el orgulloso momento en que su elocuencia conmovía a un Senado cuyos cónsules presidentes eran ambos hijos suyos. Tal felicidad (dice) no puede durar eternamente; la fortuna debe equilibrarla de vez en cuando con un golpe depurador; y tanta felicidad puede perdonar a tan fatal calamidad. Sin embargo, esa felicidad recordada puede hacer más aguda la aflicción: "en todas las adversidades de la fortuna –dice Boecio con palabras cuyo eco se oye en la Francesca de Dante-, la clase peor de infortunio es el haber sido feliz". Pregunta a Doña Filosofía, que él personifica según el estilo medieval, dónde se halla la verdadera felicidad; descubre que no está en la riqueza ni la gloria, el placer ni el poder; y concluye que no hay felicidad verdadera ni segura salvo en la unión con Dios; "la beatitud es una con la divinidad". Extrañamente, no hay sugestión, en este libro, de inmortalidad personal, ni referencia al cristianismo ni a ninguna doctrina concretamente cristiana, ni una línea que no hubiese podido ser escrita por Zenón, Epicteto o Marco Aurelio. La última obra de la filosofía pagana fue escrita por un cristiano que, en la hora de la muerte, se acordaba de Atenas más que del Gólgota." , leía el sábado 11 de marzo de este año, día en que recibí la amarga noticia del fallecimiento del ilustre Doctor Carlos Alberto Jaramillo Restrepo.

En mi opinión, lo que dice Durant de Boecio, y lo que dice Boecio, podría predicarse de Carlos Jaramillo.

El Doctor Carlos Jaramillo fue mi profesor de Derecho Penal Especial en la ilustre Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana. Fue profesor de esa honrosa facultad desde 1974 hasta el 11 de marzo del 2017: 43 años al servicio de la más digna de las ocupaciones: la docencia.

No recuerdo haberle visto una tiza en la mano, ni tampoco verlo sentado. Su clase era magistral, su verbo elocuente, sus ademanes teatrales, calculados; sus elegantes trajes que sabía llevar, siempre oscuros; su camisa blanca, generalmente; siempre irónico, con humor. Era una delicia escuchar su clase, ese era un maestro. Y un maestro sólo tiene una forma de enseñar: la clase magistral. Qué maravilla haber tenido la oportunidad de haber sido su alumno.

En la facultad de Derecho de la Bolivariana era un decano sin decanatura. Cuando hablaba, y nuca dejaba de opinar, lo hacía con autoridad; su voz era respetada; su criterio orientaba; su franqueza, fuerte, nunca hirió. Nunca entendí por qué no fue nombrado decano en propiedad, pero lo era de hecho, y gracias al Dr. Carlos Jaramillo, la facultad de Derecho aún es, y seguirá siendo, el lugar donde se forman los grandes abogados de Antioquia, para Antioquia, y desde Antioquia para el País.

Recuerdo que empezando mi carrera, el Dr. Carlos Jaramillo vivía con su señora madre en una pequeña finca y, un compañero mío, un poco descarado, se le apareció un sábado allá. Me dijo que le había sorprendido encontrarlo descansando leyendo a Balzac. También recuerdo que me regaló un perro, se llamaba, según me dijo cuando me lo entregó, Plauto. Ese era el profesor Jaramillo, un humanista, un lector de los clásicos, un abogado a quienes apodábamos cariñosamente "El Príncipe del Foro". Recuerdo esa imponencia, esa donosura cuando hacía sus defensas penales en el Palacio de Justicia ante el Jurado. Cómo gozábamos sus alumnos llenando esas salas de audiencia y cuando escuchábamos finalmente el "Inocente" del Jurado, y, aunque estaba prohibido, prorrumpíamos en un aplauso cerrado.

Luego de egresar de la facultad de Derecho, el Doctor Carlos Jaramillo Restrepo se convertía en el colega a quien uno siempre consultaba y recomendaba; su Despacho lleno de libros, hermoso paisaje que disfrutamos quienes fuimos sus alumnos y amigos; siempre recibía con amabilidad a quienes fuimos sus alumnos y luego sus colegas.

Carlos Jaramillo Restrepo, hizo una escuela, sin aspavientos; la gran escuela de penalistas de la Facultad de derecho de la Bolivariana, todos hechos a su imagen y semejanza. Era el maestro. Sus egregios alumnos: Carlos Mario Molina Arrubla, Ricardo Molina, Henry Solano, Julio Darío Vélez, Sebastián Estrada, Jorge Ignacio Calle, Felipe Duque. Tienen la posta y seguirán enseñando a sus alumnos lo que aprendieron de su maestro.

Del Doctor Carlos Jaramillo Restrepo, aunque podría decir mucho, solo quiero recordar algo que le caracterizó, la palabra. Nunca dejó nada escrito, salvo sus alegatos, nunca le conocí un artículo, menos un libro. Toda su elocuencia la vaciaba en la palabra. Sobre ello dijo Angel Ossorio en su Alma de la Toga: "Quien no fíe en la fuerza del verbo, ¿en que fiará? El verbo es todo: estado de conciencia, emotividad, reflexión, efusión, impulso y freno, estímulo y sedante, decantación y sublimación...Donde no llega la palabra brota la violencia. O los hombres nos entendemos mediante aquella privilegiada emanación de la Divinidad, o caeremos en servidumbre de bruticie."

Paz en su tumba al elocuente profesor.

Se fue otro grande de la Facultad de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana

Medellín, marzo 12 del 2017.

JULIO ENRIQUE GONZALEZ VILLA
Profesor Titular

Columna del Decano: Al Dr. Carlos Jaramillo Restrepo

Luis-Fernando-AlvarezPor LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.* | Publicada en El Colombiano el 17 de marzo de 2017.

Apreciado Maestro. Desde las alturas de las grandes almas, discúlpeme por divulgar algunas ideas que tienen que ver con lo más profundo de su ser, por lo que requiero de su benevolencia, ya infinita, por no poder expresar fielmente los pensamientos que me asaltan al momento de describir algunos apartes de su maravillosa personalidad.

Quienes tuvieron el privilegio de disfrutar de su valiosa compañía, compartirán conmigo el título de Maestro que desde siempre cubrió su actividad profesional.

Usted nos enseñó el significado y la trascendencia de ser un librepensador, intelectualmente rebelde, y a la vez con una gran ortodoxia. Supo transmitir los más altos secretos de la ciencia penal con la propiedad y simpleza del erudito. No permitió que su pensamiento fuera encasillado o etiquetado, pero a la vez fue un fiel defensor de los principios y valores que hacen del Estado de derecho una única opción para la convivencia. Sus defensas en el campo penal, esbozadas con una incomparable mezcla de purismo filosófico y lenguaje social, tenían la profundidad necesaria para hacer trascender la verdad en medio de las dificultades probatorias y los conflictos procesales.

Usted creó un estilo en el ser, en el saber y el hacer. Su paso cancino y elegante contrastaba con una envidiable agilidad de mente y espíritu. Sus discípulos disfrutaron con su inigualable estrategia intelectual de unir lo complejo con lo sencillo, para finalmente llegar a conclusiones sofisticadamente penetrantes.
Su diálogo no era un simple intercambio de palabras, cada frase implicaba un profundo ejercicio para la inteligencia. Su alta contradicción espiritual lo llevó a conjugar con maestría, su preferencia por el fondo de las cosas con su elegancia desde las formas.

Esta maravillosa combinación lo llevó a la máxima meta del Maestro: La creación de Escuela. Sin procedimientos burocráticos, ni títulos formales, pero con una penetrante vocación de jurista y docente, bajo su orientación se formaron varias generaciones de abogados penalistas que hacen honor a su estilo y profundidad, a través de la divulgación de un pensamiento inconfundible en el foro penal, en diferentes universidades y en variados escenarios nacionales e internacionales.

A diferencia de lo que sucede con aquellos líderes, cuyo egoísmo no les permite dejar a alguien que los suceda al momento de su partida, Usted tuvo la visión del Gran Maestro, al preocuparse por formar sus sucesores, razón por la cual, estos, de manera espontánea y como un gran homenaje póstumo, de inmediato asumieron sus cátedras universitarias, en un maravilloso afán por mantener vivo su legado.

Gracias Maestro, disculpe estas turbadas palabras vertidas en medio de lágrimas. Nuestro sentimiento de gratitud, el mío por haberme permitido compartir sus enseñanzas por más de 40 años; el de todos, por haberles dado la oportunidad de conocer a un hombre excepcional, digna esperanza para una humanidad que se debate en medio de tanto dolor.

Dr. Carlos Jaramillo Restrepo: Profesor Emérito de la Facultad de Derecho U.P.B. Partió al encuentro con Dios el pasado 11 de marzo.

* Expresidente del Consejo de Estado y Decano de la Escuela de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana

Foto: El Colombiano.

Recordando al profesor Carlos Jaramillo Restrepo

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El doctor Carlos Alberto Jaramillo Restrepo nació en Medellín el 27 de marzo de 1950. Estuvo vinculado durante la mayor parte de su vida a la Universidad Pontificia Bolivariana. Aquí estudió su carrera de Derecho (egresó en el año de 1974) y fue profesor, titular y emérito (1996), de derecho penal durante más de 40 años (1975-2017).

Dirigió el área de derecho penal de la Facultad de Derecho y el Consultorio Jurídico Pío XII, e hizo parte del Comité de Ética de la Universidad.
Fue miembro de la comisión redactora del Código Penal Tipo para Latinoamérica (1976), y, debido a su prestigio académico, fue profesor invitado de derecho penal especial, en cursos de pregrado y de postgrado, en distintas universidades del país. Fue, además, miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

Así lo recuerdan docentes, estudiantes y egresados

"El doctor Jaramillo fue un ser humano alegre, de suma inteligencia, honorable, bondadoso, gran orador, brillante y respetadísimo litigante, de impecables formas. Dejó profunda huella en sus estudiantes y una enorme sensación de ausencia entre quienes tuvieron el privilegio de conocerlo". Henry Solano, docente de la Facultad de Derecho.

"El doctor Jaramillo siempre nos hacía reír, pero no solo representaba esa parte jocosa, divertida y alegre de la vida; sino que además nos presentaba la imagen del abogado elegante, prestigioso, reconocido y serio con su trabajo. Todos sabemos que el Doctor era un litigante exitoso, comprometido y responsable con su profesión." Apartes del discurso del estudiante de Derecho Alejandro Gómez en la Eucaristía.

"Definitivamente naciste para ser un defensor, no te imagino ejerciendo la profesión en otro ámbito, defendías la libertada, la igualdad, defendías a todos y en todos los foros (...)". Apartes de las palabras de Andrés Úsuga, Representante de los Egresados de la Facultad de Derecho, en la Eucaristía.

Las exequias del doctor Carlos Jaramillo se realizaron el domingo a las 4:00 p.m. en el templo Universitario.

Columna del Decano: Código Departamental de Polícia

Luis-Fernando-AlvarezPor LUIS FERNANDO ÁLVAREZ J.* | 

Excelente y oportuna la idea del gobernador Luis Pérez Gutiérrez de proponer a la asamblea departamental la expedición de un nuevo código departamental de policía, normalmente identificado como el código de convivencia ciudadana en el departamento.

Hace algunos días inició la vigencia de la ley 1801 de 2016 o nuevo código nacional de policía, circunstancia que debe impulsar el estudio y expedición de nuevas disposiciones departamentales de convivencia, que concuerden con las nuevas orientaciones nacionales.

El lector se preguntará, por qué, si se ha expedido una nueva legislación en asuntos de policía, es importante que también se apruebe un nuevo código departamental. Muchos pensarán que se trata de una normatividad repetitiva e inútil, pues si se tiene en cuenta que las disposiciones nacionales se aplican en las instancias territoriales, no hay razón para expedir otro código en la materia. Para una adecuada inteligencia del tema, es menester recordar que la Constitución Política y a partir de allí, la legislación y la jurisprudencia, diferencian entre poder de policía, función de policía y actividad de policía.

Poder de policía es la facultad para expedir normas generales para la preservación de la seguridad, tranquilidad, salubridad y moralidad ciudadanas. Dentro de este esquema y para estos fines, se expidió el código nacional de policía. La competencia para aprobar este tipo de normas corresponde inicialmente al legislador, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 150 numerales 2 y 25 de la Carta. También es titular del poder de policía el Presidente de la República en los casos de estados de excepción, para efectos de conjurar situaciones de grave perturbación del orden público.

Pero el poder de policía también corresponde de manera residual a las autoridades departamentales, específicamente a las asambleas por medio de ordenanza, pues el articulo 300 numeral 8 de la Carta así lo prescribe al disponer que corresponde a las asambleas dictar normas de policía en todo aquello que no haya sido objeto de regulación legal.

Con fundamento en esta competencia, las asambleas deben preocuparse por expedir normas de policía en aquellos asuntos, que de acuerdo con la Constitución, se requieran para la defensa del orden público, mediante la regulación de temas que no fueron abordados por la ley.

Para desarrollar la oportuna iniciativa del señor gobernador, es necesario estudiar con cuidado los diferentes temas asumidos por la ley 1801 de 2016, para que la asamblea se ocupe de asuntos relacionados con tranquilidad, salubridad, seguridad y moralidad, que no fueron objeto de aquella, especialmente los vinculados con la protección del denominado “status quo” en materia de derechos reales, linderos, amojonamiento, servidumbres.

Lo ideal sería que este desarrollo normativo también se complementara a nivel municipal, mediante la expedición de regulaciones relacionadas con asuntos que de acuerdo con el artículo 313 numerales 7 y 9 de la Constitución, deben ser objeto de regulación, como la vigilancia y control de actividades vinculadas con la construcción y la preservación y defensa del patrimonio ecológico y cultural del municipio.

* Expresidente del Consejo de Estado y Decano de la Escuela de Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana

Foto: El Colombiano.

El consultorio jurídico pío xii hizo pedagogía del derecho a los estudiantes del INEM “Jose Felix de Restrepo

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La proyección social del abogado no puede verse limitada por labores propias del litigio o de conciliación, por ello el Consultorio Jurídico y Centro de Conciliación Pío XII de la Facultad de Derecho ha venido implementando con sus estudiantes adscritos, procesos de intervención formativa en las comunidades a través de jornadas de formación jurídica, en temas de interés para un grupo determinado.

Desarrollando está actividad, un equipo coordinado por la docente Ana Milena Monsalve Montoya; los monitores del área de derecho Penal: Alejandro Gómez, Nicolás Ortega, Estefania Márquez y Juan Pablo Monsalve , y 80 estudiantes de la práctica forense Penal I, se trasladaron el día viernes 3 de marzo a la I.E. INEM " José Félix de Restrepo" donde se brindó capacitación en torno a la violencia intrafamiliar, las rutas de atención y el delito de inasistencia alimentaria, aspectos que fueron diagnosticados por las autoridades de la institución como muy necesarias en esta comunidad educativa.

La actividad dejó como balance la capacitación a más de 600 estudiantes de los grados 9 a 11; en los abogados practicantes, la satisfacción de que se puso al servicio de la comunidad los conocimientos jurídicos adquiridos a lo largo de la carrera, en la búsqueda del acceso y ejercicio de los derechos fundamentales, humanos y ciudadanos a través de la educación y el servicio social, a fin de que la capacitación cumpla un papel protagónico en la solución y prevención de los conflictos.

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